El Imperio Romano supo entender la importancia de la creación de una red que mantuviera unido todo su territorio. Y con este fin, fue Augusto (63 a.C.-14 d.C.) quien creó el Cursus Publicus. Con él pretendía garantizar las comunicaciones del Estado y facilitar el transporte de mercancías y agentes del Gobierno. No sólo aspiraba proteger sus fronteras, también poder explotar los intereses económicos de cada nueva región conquistada. Y esta red llegó a tener más de 120.000 kilómetros .

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Red de caminos que esta recopilada en un documento denominado el Itinerario de Antonino, datado en el siglo III, aunque sólo se conserva una copia del siglo IV. En él no aparecen todas la vías romanas, ya que aunque deja constancia de 372 caminos, sólo figuran aquellos que estaban en el Registro de Pretor y por lo tanto las vías que formaban parte del Estado.

La Vía XVIII del Itinerario de Antonino o Vía Nova entre Bracara y Asturica (la actual Braga en Portugal y Astorga en León), fue la gran obra viaria de la Dinastía Flavia. Dinastía que comenzó con Vespasiano en el año 69 d.C., siguiendo con sus dos hijos, Tito y Domiciano, llegando a reinar entre los tres sólo 27 años.

Esta vía fue construida para mejorar las comunicaciones ya existentes entre las dos capitales conventuales romanas, tanto es así que una vez terminada se convirtió en el camino más corto entre Bracara y Asturica.

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La Vía Nova fue inaugurada por Caio Calpetano Rantio Quirinal Valerio Festo, y así se hace constar en uno de sus miliarios fechado en el año 79 d.C. Los miliarios eran una parte fundamental en todas las vías romanas. Son tratados como documentos de la época, dado que sus inscripciones contenían numerosa información. En este sentido sorprende comprobar que a lo largo de la Vía Nova hayan sido encontrados 191 miliarios anepigráficos de un total de 281, se cree que en estos miliarios la inscripción estaba pintada con el fin de facilitar los posibles cambios cada vez que un emperador subía al trono. En aquellos miliarios en los que sí existe inscripción, podemos encontrar el único miliario (nº 301) que existe en la península dedicado al impulsor de la Vía Nova, Vespasiano. Así como quince ejemplares dedicados a sus hijos, Tito y Domiciano, aunque en nuestra zona sólo se tiene constancia del número 402, encontrado en Chan dos Pasteroques, y en la actualidad desaparecido. Otro ejemplar digno destacar, es el numero 405 dedicado Flavio Valerio Constantino, el cual está decorado con dos figuras en forma de tridente y que en la actualidad se encuentra en Chan dos Pasteroques-Parque do Xures-Lobios.

Un hecho destacable es que los 281 miliarios encontrados la convierten en la actualidad en la vía con más monumentos descubiertos de todo el Imperio Romano. Aunque en la Baixa Limia muchos de ellos forman parte de viviendas o cierres de campos, incluso podemos encontrar uno en la Iglesia de Santa Comba de Bande, dedicado al Emperador Trajano Adriano y utilizado como pila bautismal. Una buena parte están en Portela do Home, donde podemos encontrar también un tramo reconstruido de la Vía Nova.

Los miliarios por lo común tienen forma cilíndrica en su parte visible, y sus dimensiones son muy variables. Existiendo algunos que alcanzan los tres metros con veinticinco centímetros y otros que no llegan a superar el metro y medio. Su finalidad era establecer la distancia cada mil pasos. Aunque la milla clásica consta de 1481 metros, a lo largo de esta vía se utilizan millas que oscilan entre los 8 estadios (unos 1480 metros) y los 10 estadios (unos 1850 metros).

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Si tenemos la oportunidad de ver el recorrido de la Vía Nova en un mapa, podemos comprobar que atraviesa la provincia de Ourense formando una diagonal casi perfecta. Se trata de una vía con un total de 215 millas romanas, que transita por un terreno con unas características orográficas de difícil acceso y que sin embargo a lo largo de toda la vía no llega a superar el 6 por ciento de pendiente.

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Otra parte esencial en todas las vías romanas eran las mansiones. Se trata de lugares de descanso gestionadas por el Gobierno Central, donde los viajeros podían pasar la noche, aunque también se cree que llegaron a funcionar como estaciones del fisco. A la hora de construir las mansiones se tenía en cuenta que la distancia entre ellas fuera razonable, que estuvieran cerca de los núcleos de población indígena y la existencia de aguas termales.

A lo largo de la Vía XVIII del Itinerario de Antonino o Vía Nova entre Bracara y Asturica, existen once mansiones:

 

 

-Salaniana

- Aquis Originis

- Aquis Querquernis

- Geminas

- Salientibus

- Praesidium

- Nemetobriga

- Foro

- Gemestario

- Bergidum

- Interamnium Flavium

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Aquis Querquernis se encuentra en la milla número 53. Esta construcción, muy próxima al campamento romano del mismo nombre, sólo se puede visitar cuando el nivel de las aguas del embalse lo permiten. Lo más destacado del edificio es una gran escalera, un vestíbulo empedrado, varias habitaciones y un horno. Sus aguas de naturaleza alcalina y sulfhídrica, todavía no han sido aprovechadas para la construcción de un balneario, aunque es numerosa la gente que se desplaza hasta este lugar para disfrutar de ellas.

De estas once mansiones dos de ellas están el territorio de la Baixa Limia , Aquis Originis y Aquis Querquernis.

Aquis Originis se encuentra en la milla número 39, y es la primera mansión de la vía en territorio gallego. Lo más destacado de esta construcción es su hipocaustum. Los romanos inventaron el primer sistema de calefacción en el que el fuego no se encuentra en el habitáculo si no en el exterior de la vivienda, en unos hornos adosados. El hipocaustum consiste en una cámara de aire construida bajo el solado y sostenida por pilastras de ladrillo. En la actualidad y aprovechando sus aguas termales (son bicarbonatado-sódicas, con una temperatura que oscila entre los 55 y 67 grados), se encuentra la Vila Termal Lobios.

Aquis Originis
Aquis Querquernis

Por último, otro de los elementos principales de las vías eran los puentes. En la Vía Nova existen un total de 10 puentes conservados, un número muy elevado si tenemos en cuenta que en toda Hispania, se conservan un total de 33 puentes. En la Baixa Limia con el fin de atravesar el río Limia, o Lethes para los romanos, se construye la Ponte Pedriña. Se trata de una construcción de directriz rebajada, lo que la convierte en una obra muy escasa, ya que sólo existen dos conservadas en toda la Península Ibérica. En la actualidad la Ponte Pedriña está sumergida bajo las aguas del embalse de As Conchas, como si el río Limia fiel a su leyenda la condenara al olvido.

Aquis Querquernis

BIBLIOGRAFIA:

- Miliarios e outras inscripcións viarias romanas do Noroeste Hispánico. (Conventos Bracarense, Lucense e Asturicense). Antonio Rodríguez Colmenero, Santiago Ferrer Sierra, Rubén D. Álvarez Asorey. Edita: Consello da Cultura Galega-Sección de Patrimonio Histórico-Grafic-Lugo SL, 2004.

- La Vía Nova en A Limia . Sus restos, trazado, mensuracions y procedimiento constructivo. Segundo Alvarado Blanco, Juan Carlos Rivas Fernández, Tomas Vega Pato. Edita: Boletín Auriense- Anexo 16-Museo Arqueoloxico Provincial Ourense 1992.

- La Vía Romana XVIII (Vía Nova) Revisión de su trazado y mensuración. Segundo Alvarado Blanco, Juan Carlos Rivas Fernández, Tomas Vega Pato. Edita: Boletín Auriense- Anexo 25-Museo Arqueoloxico Provincial Ourense 2000.

- Pontes Romanas no Contorno da Vía Nova na Baixa Limia. Manuel Durán Fuentes. Edita: Revista Lethes.

- Excavaciones Arqueológicas en Aquis Querquennis. Actuaciones en el campamento romano (1975-2005). Antonio Rodríguez Colmenero, Santiago Ferrer Sierra (Grupo Arqueológico Larouco) Edita: Grafic-Lugo SL, 2006.

- Vida de los Césares. Suetonio. Traducción de Vicente Picón. Edita: Ediciones Cátedra-Grupo Anaya SA, 1998.